En un contexto donde muchas alternativas financieras ofrecen rendimientos acotados, el real estate vuelve a posicionarse como un activo estratégico. Comprar en etapas tempranas de un desarrollo permite ingresar a valores más bajos y acompañar la revalorización natural del proyecto a lo largo de la obra.
Según el análisis, esta diferencia de precio puede traducirse en incrementos estimados de entre 20 % y 35 % en dólares al momento de la entrega, dependiendo del proyecto y la ubicación.
Fuente: Newsweek – 27/1/2026

